Aquí les dejo la segunda parte de una de las etapas mas ricas e importantes del desarrollo libidinal: la fase anal.
Aqui puedes ver la primera parte:
***
La otra sub-etapa
de la fase anal es la anal-evacuativa. Aquí el niño hace caca gustosamente y
obtiene un plus de placer por ello. Todos conocemos el placer de ir al baño.
Sobre todo después de haber retenido por un tiempo bastante largo. También está
caracterizada por el hecho de que el niño juega con sus heces, o con todo lo
que se le parezca: el puré, barro, cremas, etc. La amasa, la rebolea por todos
lados, se ensucia con ella.
En esta segunda
sub-etapa, también el niño empieza a aprender los primeros modales y normas de
convivencia e higiene. Aquí es cuando aprendemos, por ejemplo, que la caca es
sucia. Uno no puede ir por la vida encastrándose con su materia fecal, o revoleándola
por las paredes de la casa. Aquí es donde la cultura empieza a tener un lugar importante
en la vida del niño. Él tiene que ser limpio, ordenado, tiene que ir al baño
solo, tiene que relacionarse bien con los demás, debe respetar las normas de
convivencia etc. En esta fase se establecen las bases de lo que Freud llamo diques, importantes para la posterior conformación
del súper yo (la conciencia moral) y por tanto para que sea posible el
mecanismo de la represión.
EL otro aspecto
que no debe quedar por fuera cuando hablamos de la fase anal es su costado sádico,
ligado al incipiente control muscular. En niño tiene conductas agresivas:
muerde, golpea, corre de los padres, etc. Se trata solamente de la expresión de
las pulsiones sádicas, del placer autoerótico que le produce controlar su
musculatura. No es que el niño sea malo.
Uno es malo cuando transgrede las reglas de convivencia. El niño no transgrede
nada. Es solo que esas reglas de convivencia (ligadas siempre a una sociedad determinada
y, por ende, a la cultura) se están formando. Si lo pensamos detenidamente es
otra cara de lo que ya venimos mencionando: el niño debe controlar sus
instintos, debe ajustarlos a lo que pide la cultura. Claro que eso se consigue
con la firmeza de los padres, ya que el niño desafiará esas reglas
constantemente hasta hacerlas propias.
Y así, lo que
nos deja la fase anal gira en torno a dos cuestiones muy importantes, que en
realidad son una misma. La renuncia a un objeto de amor, y el control de sus
pulsiones, de sus instintos, a favor de lo que exige la cultura. Digo que son
una sola, porque en ambos casos se trata de ajustar los instintos, deseos y
pulsiones a la realidad, realidad que siempre tiene un estatuto social,
cultural.
Todo el
erotismo anal tiene un lugar importante en la conformación de nuestro carácter.
El cómo se resuelve nuestro paso por esta la fase anal determina cuestiones
como cuán ahorrativos somos (retener o evacuar), nuestra relación con el dinero
(por ecuación simbólica con la caca), cuan ordenados o desordenados, cuan
limpios o sucios, cuan sumisos o rebeldes a las normas sociales. En toda la
obra de Freud se observa una estrecha relación entre el erotismo anal y la
personalidad obsesiva.
Para
los que estén interesados en profundizar esta cuestión les recomiendo dos
textos bien breves de Freud: Carácter y
erotismo anal, y Sobre la transposición de las pulsiones, en
particular del erotismo anal[1].
***
Espero que les haya gustado. Nos vemos la próxima con la fase fálica.
[1] Otro texto recomendado para profundizar en la relación entre el
erotismo anal y la personalidad obsesiva, pero que requiere más tiempo y
dedicación, es el historial del Hombre de las RATAS: Freud, S. “A propósito de un caso de neurosis obsesiva”(1909),
OP. Cit.